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Onicomicosis en personas con diabetes


Onicomicosis en personas con diabetes

La onicomicosis, o infección por hongos en las uñas, es especialmente común en personas con diabetes. Muchas veces se considera un problema estético, pero en personas con diabetes, la onicomicosis puede convertirse en una complicación importante, especialmente si no se detecta y trata a tiempo. Comprender por qué ocurre, cómo reconocerla y qué cuidados seguir es fundamental para proteger la salud de los pies y prevenir consecuencias más serias.

En las personas con diabetes, la onicomicosis es más frecuente por varias razones. La primera es que suelen presentar una circulación sanguínea disminuida, sobre todo en los pies. Esto dificulta que el organismo lleve suficientes defensas naturales a la zona para combatir infecciones. Además, los niveles elevados de glucosa pueden alterar la función del sistema inmunológico, haciendo que el cuerpo sea menos capaz de frenar el crecimiento de hongos. También es común que presenten neuropatía diabética, una disminución de la sensibilidad que impide detectar pequeños traumatismos en las uñas; estas lesiones facilitan la entrada de los hongos.

Detectar la onicomicosis a tiempo es importante. Los signos más comunes incluyen uñas engrosadas, quebradizas, amarillentas o con manchas blancas o marrones. En etapas avanzadas, la uña puede deformarse, desprenderse parcialmente o causar dolor al caminar. Debido a la neuropatía, algunas personas con diabetes no sienten molestias, por lo que la inspección diaria de los pies es fundamental.

La prevención es la mejor manera de evitar complicaciones. Mantener los pies limpios y perfectamente secos, cambiar los calcetines a diario, elegir calzado amplio y ventilado, y no caminar descalzo en zonas húmedas públicas son medidas básicas. También se recomienda cortar rectas las uñas, con cuidado de no lastimarse y nunca compartir instrumentos de pedicura. Para quienes acuden a servicios de pedicure, es importante elegir lugares que garanticen una adecuada higiene y esterilización del material. En personas con diabetes, incluso pequeños cortes pueden desencadenar infecciones.

Si aparece una infección, es esencial consultar a un médico, de preferencia a un dermatólogo o podólogo especializado en pie diabético. El tratamiento puede incluir esmaltes antimicóticos, cremas tópicas o medicamentos orales. En personas con diabetes, los tratamientos suelen ser más prolongados debido a la menor circulación. Los medicamentos orales pueden ser muy efectivos, pero deben ser indicados y vigilados por un profesional, ya que pueden interactuar con otros fármacos. En casos severos, puede ser necesario desbridar la uña o retirarla parcialmente, siempre de forma controlada.

La onicomicosis no solo afecta la apariencia de las uñas; en personas con diabetes puede representar un riesgo real para la salud. Una uña engrosada puede generar presión excesiva al caminar y provocar heridas, que a su vez pueden infectarse. Además, la infección por hongos puede abrir la puerta a bacterias, aumentando el riesgo de celulitis u otras complicaciones serias del pie diabético.