Folículo hemorrágico.
El folículo hemorrágico es una condición ginecológica frecuente que ocurre durante el ciclo menstrual. Cada mes los ovarios forman folículos, pequeñas estructuras llenas de líquido que contienen un óvulo. Normalmente, el folículo se rompe para liberar el óvulo durante la ovulación. Sin embargo, en algunos casos, el folículo sangra en su interior y no se rompe adecuadamente, dando lugar a un folículo hemorrágico.
La causa principal del folículo hemorrágico es una alteración en el proceso normal de la ovulación. Puede ocurrir de manera espontánea y muchas veces sin una razón clara. En algunos casos se asocia con cambios hormonales, especialmente desequilibrios entre estrógenos y progesterona. También puede presentarse tras esfuerzos físicos intensos o pequeños traumatismos, aunque esto no siempre sucede.
Muchas mujeres con folículo hemorrágico no presentan síntomas y el hallazgo se detecta de forma incidental durante un ultrasonido. Cuando hay síntomas, el más común es dolor en la parte baja del abdomen que puede ser leve o intenso y que generalmente aparece de un solo lado. Algunas mujeres presentan distensión abdominal, sensación de presión pélvica o dolor durante las relaciones sexuales. En casos poco frecuentes, si el sangrado es importante, puede haber dolor súbito e intenso que requiere valoración médica inmediata.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran los trastornos hormonales, antecedentes de quistes ováricos, ciclos menstruales irregulares y el uso de medicamentos que estimulan la ovulación. También pueden influir enfermedades que alteran la coagulación de la sangre o el uso de anticoagulantes. Sin embargo, el folículo hemorrágico puede aparecer en mujeres sanas y sin factores de riesgo evidentes.
El diagnóstico se realiza principalmente mediante ultrasonido pélvico, donde se observa una imagen compatible con un quiste que contiene sangre. El médico también toma en cuenta los síntomas, el momento del ciclo menstrual y los antecedentes clínicos. En la mayoría de los casos no se requieren estudios adicionales, aunque a veces se solicitan análisis para descartar embarazo u otras causas de dolor pélvico.
El tratamiento suele ser conservador, ya que la mayoría de los folículos hemorrágicos se reabsorben solos en semanas. Se suelen indicar analgésicos para controlar el dolor y reposo relativo. En algunos casos, el médico puede sugerir medicamentos para regular el ciclo y prevenir la formación de nuevos quistes. La cirugía es poco frecuente y solo se considera si hay complicaciones, como sangrado abundante o sospecha de torsión ovárica.
