Logo

Influenza H3N2; ¿supergripe?


Influenza H3N2; ¿supergripe?

La influenza H3N2 es un subtipo del virus de la influenza tipo A que circula cada año, especialmente durante la temporada de frío. Forma parte de los virus que causan la gripe estacional, una enfermedad respiratoria común que la mayoría de las personas ha padecido alguna vez.

La influenza H3N2 se transmite principalmente a través de gotitas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o hablar. También puede propagarse al tocar superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la boca, nariz u ojos. Por esta razón, suele presentarse con mayor frecuencia en otoño e invierno, cuando hay más convivencia en espacios cerrados.

Los síntomas suelen iniciar de forma repentina e incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, cansancio, escalofríos, congestión nasal, dolor de garganta y tos. En la mayoría de los casos, los síntomas son leves a moderados y mejoran en una o dos semanas con reposo, buena hidratación y tratamiento para aliviar las molestias. Algunas personas pueden presentar cuadros más leves, similares a un resfriado común.

Es importante mencionar que existen variaciones del virus conocidas como subclados. En el caso del H3N2, uno de ellos es el subclado K, que se ha llamado popularmente supergripe. Este no representa un virus nuevo ni una enfermedad diferente, sino una variación natural que surge debido a los pequeños cambios que el virus experimenta con el tiempo. Estos cambios son esperables y son vigilados por especialistas en salud para entender mejor su comportamiento y actualizar las vacunas cuando es necesario. Para la población general, la presencia de un subclado como el K no cambia los síntomas ni las medidas de cuidado.

Algunas personas tienen mayor riesgo de complicaciones, como adultos mayores, niños pequeños, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas como diabetes, asma o enfermedades del corazón. En estos grupos, una valoración médica oportuna puede ayudar a prevenir problemas mayores.

El diagnóstico suele basarse en los síntomas y el contexto epidemiológico. En ciertos casos, el médico puede solicitar pruebas específicas para confirmar la influenza, especialmente en personas con factores de riesgo o síntomas intensos. El tratamiento suele ser de apoyo, aunque existen medicamentos antivirales que pueden indicarse en casos seleccionados, sobre todo si se inician en las primeras 48 horas.

La prevención sigue siendo fundamental. La vacuna contra la influenza se actualiza cada año para cubrir los virus que se espera que circulen, incluido el H3N2 y sus subclados. Vacunarse reduce el riesgo de enfermar y, sobre todo, de presentar complicaciones. Además, el lavado frecuente de manos, cubrirse al toser o estornudar, ventilar espacios y evitar contacto cercano con personas enfermas son medidas muy efectivas.

No es necesario alarmarse ante la influenza H3N2 o sus subclados. La mayoría de las personas se recupera sin problemas. Sin embargo, se recomienda acudir al médico si hay dificultad para respirar, fiebre persistente, dolor en el pecho, deshidratación o empeoramiento de los síntomas.