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¿Influye el calor en nuestro envejecimiento?


¿Influye el calor en nuestro envejecimiento?

Nuestro cuerpo tiene mecanismos que ayudan a medir lo mucho que envejecemos, uno de ellos es lo que se conoce como edad epigenética. Esta es diferente de la edad que marca el calendario: la edad epigenética se basa en cómo nuestros genes se “encienden” o “apagan” con el tiempo, lo cual puede verse modificado por el ambiente, el estilo de vida, enfermedades, contaminación, etc.

Un estudio reciente investigó la relación entre la exposición al aire caliente durante periodos medianos y largos, y la aceleración de la edad epigenética. Es decir: si vivir en lugares con temperaturas altas hace que nuestro cuerpo envejezca más rápido.

Los científicos analizaron datos de personas expuestas a distintas temperaturas del aire durante varios meses y años. Midieron la edad epigenética, una forma de estimar qué tan “avanzado” está el proceso de envejecimiento celular comparado con la edad cronológica, es decir los años que las personas tienen. Compararon este “reloj biológico” con la temperatura media de aire a la que cada persona estuvo expuesta durante períodos de medio y largo plazo.

Descubrieron que exposiciones moderadas y prolongadas (meses o años) a temperaturas elevadas se asociaron con una mayor aceleración de la edad epigenética. Esto significa que vivir en un ambiente con calor constante podría “adelantar” ciertos procesos de envejecimiento a nivel molecular.

Este estudio suma evidencia a la idea de que el ambiente, en particular la temperatura del aire, no sólo afecta nuestra comodidad o salud inmediata, sino que tiene efectos duraderos en nuestro organismo, quizá acelerando el envejecimiento celular. Eso puede tener implicaciones para enfermedades relacionadas con la edad, la función inmune, el deterioro de tejidos, etc.

Aunque muchas cosas están fuera del control de cada persona (como el clima de la ciudad donde vive), hay estrategias que podrían ayudar:

  • Reducir el tiempo de exposición directa al calor: mantenerse a la sombra, estar en espacios ventilados y cuando sea posible, usar el aire acondicionado.
  • Mantener buena hidratación, ya que la temperatura alta exige más esfuerzo corporal.
  • Si es posible, hacer adaptaciones en la vivienda, como aislamiento térmico y ventilación cruzada.
  • Plantar árboles y áreas verdes para disminuir la temperatura ambiental local.

Aunque no todo depende de nosotros, ciertas medidas sencillas pueden ayudarnos a cuidarnos mejor.






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