¡No te aguantes las ganas de ir al baño!
¿Alguna vez has retrasado una visita al baño porque estabas trabajando, en una reunión o simplemente no encontrabas un lugar adecuado? Aunque hacerlo de vez en cuando no suele representar un problema, convertirlo en un hábito puede afectar tu salud.
Cuando la vejiga se llena, envía señales al cerebro para indicar que es momento de orinar. Si decides ignorarlas de manera ocasional, la vejiga puede almacenar un poco más de orina. Sin embargo, hacerlo repetidamente obliga a este órgano a permanecer distendido durante más tiempo y puede favorecer problemas como infecciones urinarias, especialmente en quienes son propensos a padecerlas. Además, algunas personas pueden desarrollar el hábito de aguantar tanto la orina que terminan alterando la forma en que perciben las ganas de hacer pipí.
También es importante no retrasar las evacuaciones intestinales. Cuando las heces permanecen demasiado tiempo en el colon, este sigue absorbiendo agua, por lo que se vuelven más duras y secas. Como resultado, defecar puede ser más difícil, doloroso y aumentar el riesgo de estreñimiento.
Con el tiempo, ignorar con frecuencia el deseo de evacuar también puede favorecer la aparición de hemorroides o fisuras anales debido al esfuerzo que implica expulsar heces endurecidas.
Lo más recomendable es escuchar las señales del cuerpo. Si aparecen ganas de orinar o evacuar, procura acudir al baño tan pronto como sea posible. Además, beber suficiente agua, consumir alimentos ricos en fibra —como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales— y realizar actividad física ayudan a mantener un buen funcionamiento de la vejiga y del intestino.
En el caso de los niños, es importante enseñarles que no deben aguantarse por vergüenza o por no querer interrumpir sus actividades. Lo mismo ocurre con muchos adultos que, por trabajo o por falta de tiempo, acostumbran retrasar sus visitas al baño.
Aguantarse una vez no suele causar consecuencias importantes en una persona sana. El problema aparece cuando esta conducta se vuelve parte de la rutina diaria. Escuchar a tu cuerpo y responder a sus señales es una forma sencilla de cuidar tu salud.
La próxima vez que sientas ganas de hacer pipí o de hacer popó, recuerda que esas sensaciones no son una molestia, sino un mecanismo natural que tu organismo utiliza para decirte que es momento de eliminar los desechos. Hacerle caso puede ayudarte a prevenir molestias y mantener en buen estado tu sistema urinario y digestivo.
