Péptidos: ¿la nueva revolución de la salud o una moda peligrosa?
De pronto, las redes sociales se llenaron de personas que recomiendan inyectarse “péptidos” para perder peso, ganar músculo, rejuvenecer, mejorar la piel, dormir mejor o incluso para tener más energía.
Pero hay una pregunta que deberíamos hacernos antes de ponernos cualquier sustancia en el cuerpo: ¿está realmente comprobado que funciona y que es segura?
Y aquí hay algo importante: no todos los péptidos son experimentales ni peligrosos. Algunos son medicamentos perfectamente establecidos. La insulina, por ejemplo, es un péptido y se utiliza desde hace décadas para tratar la diabetes. También existen medicamentos basados en péptidos o relacionados con ellos, como algunos utilizados para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad. La semaglutida y la tirzepatida, por ejemplo, son medicamentos aprobados para usos específicos y deben utilizarse bajo supervisión médica.
El problema es que “péptido” se ha convertido en una palabra de moda, y eso puede dar una falsa sensación de seguridad.
Existen otras sustancias que se promocionan como “terapias de péptidos” aunque todavía no contamos con evidencia suficiente para saber con certeza qué tan eficaces y seguras son en personas. Algunas incluso se comercializan para uso humano pese a no estar aprobadas como medicamentos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha advertido sobre productos de este tipo y sobre sustancias vendidas directamente al consumidor como “para investigación” o “no para consumo humano”.
Y hay otro problema: ¿quién te lo está recomendando?
Que alguien tenga miles o millones de seguidores no significa que tenga los conocimientos necesarios para indicar un tratamiento. Mucho menos para decidir qué sustancia, qué dosis, durante cuánto tiempo y si es adecuada para una persona determinada.
Un medicamento puede tener efectos secundarios, interacciones y contraindicaciones que no son evidentes a simple vista. Y cuando hablamos de sustancias inyectables, además, importan la calidad, la concentración, la esterilidad y el origen del producto.
Por eso, antes de inyectarte algo porque está de moda en redes sociales, detente.
No necesitas que un influencer te diga qué inyectarte. Necesitas evidencia científica y un profesional de la salud que valore si ese tratamiento es adecuado para ti.
Porque en salud, que algo sea tendencia no significa que sea seguro.
